"Duelos y Funerales"

entre risas, lágrimas y anécdotas

Jueves, 18 de Junio de 2013 | Benjamín Sosa Suárez

Benjamín Sosa SuárezHoy quiero dar mi opinión sobre algo tan serio como son los “Duelos y Funerales”, esto es algo que siempre me ha rondado por la cabeza a lo que no encuentro explicación ya que siempre se ha dicho que las bodas y nacimientos son lagrimas y risas, por las mujeres que se van de la casa de sus padres a rehacer sus vidas como lo hicieron sus antepasados, dar a luz nuevos seres y así sucesivamente, hasta que llega el momento de la muerte, y aquí vuelve a suceder lo mismo y nos volvemos a encontrar con las risas y las lágrimas.

Pero aquí nos encontramos con unas risas y unos llantos diferentes, porque es la risa y el llanto de la gente que se queda y vamos a su duelo a dar el pésame a las familias del difunto, pero al mismo tiempo reviviremos los tiempos pasados, los buenos y los malos, los recorridos que durante muchos años de sus vidas lograron revivir de anécdotas que pasaron juntos.

Luego viene la de cantidad de amigos que hace mucho que no se ven y comienza el anecdotario de las vivencias pasadas y épocas de juventud, pero el devenir del tiempo los han separado. Es en este momento, en un duelo de un familiar, amigo, vecino, etc., cuando se vuelven a ver y encontrar y aquí los recuerdos salen a borbotones, y desde ese mismo momento ya se piensa más en los alegatos y recuerdos, que en lo que de verdad hemos venido que es dar el pésame a la familia y despedir al difunto.

Esto lo digo por mí mismo, ya que cuando voy a un funeral siempre hay algún amigo al que hace mucho tiempo que no vez, y en muchas ocasiones preguntas a alguien que está a tú lado por si acaso estás equivocado, esto es una costumbre difícil de quitar, pero a veces es bueno el recordar tiempos pasados dignos de tener en cuenta y llevarnos al terreno de nuestra juventud para volver a revivir nuestro paso por este mundo, y hacer ese examen de conciencia que nos corresponde, y que muchas veces nos aclara las ideas del pasado.

La asistencia al óbito del familiar, amigo, vecino, etc., ha dado lugar a muchos encuentros que el paso del tiempo a separado por infinidad de motivos, que de otra manera sería casi imposible el que se diera, y que muchos amigos volviesen a encontrarse para recordar el pasado.
 

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