Que ha pasado con mi "FUERTEVENTURA"

 

Sábado, 22 de junio de 2013 | Benjamín Sosa Suárez

Benjamín Sosa SuárezHace varios años que no estoy por “Fuerteventura” mi Isla favorita para mis vacaciones, y de la familia, mis aventuras para con la Isla comenzaron por el 60 y después de un periodo no muy largo volví a tomar contacto con la misma en la que durante más de “treinta años” fue mi segunda morada en todos los aspecto, gracias a la amistad de un gran amigo que aún hoy perdura entre nosotros y aunque no nos veamos podemos hablar.

La Isla de “Fuerteventura” fue para mí, mi segunda casa y la admiraba por su salvajismo, por su silenciosa estampa que encontrabas por cualquier pueblo que atravesaras, por su gente sencilla y campechana que a poco que pusieras de tu parte ya tenías un amigo para siempre, pero.....

Pero creo y según me cuentan, ya las cosas no son como antes, ahora casi todo son prohibiciones, ya que el que va allí para gozar de sus pueblos marineros, sus playas de rubia arena y aguas cristalinas, sus acantilados y llanura llenas de Paz y sosiego, sobre todo por el Sur de la Isla, como: la Pared, Faro de Jandía y otros muchos lugares que si antes eran de difícil acceso, ahora con las prohibiciones mucho más, ya que si no te dejan acercarte por ejemplo a ver el “romper de las olas contra las rocas” poco interés tiene el lugar.

Y hablo así porque en una de mis últimas visitas me encontré que en la zona de Jandía, habían hecho unas “zanjas para prohibir el paso de los vehículos” hasta el final en un lugar que para mí, y siempre lo decía con la boca llena que si no llegaba hasta allí no había estado en "Fuerteventura", y es que era un lugar privilegiado que siempre tanto al llegar como al marcharme lo visitaba con mucho cariño, ésta era la zona de los Bravíos un lugar ideal para ver zonas como Agua de Cabras, el Junquillo, los Roques, la inmensa playa de arena amarilla de Cofete con el Islote al fondo; es decir, una maravilla poder ver con todo su esplendor la belleza que nos ha dado la madre naturaleza, pero se nos niega el paso a sabiendas de la existencia de pocos lugares como estos, tanto para nativos como para quién nos visitan.

Pero no solo eso, si no que quedan muchas cosas más, como son los paisajes secos y áridos de Corralejos con sus inmensas dunas y sus playas de arena dorada; que decir de la legendaria Oliva con su famosa Casa de los Coroneles y Betancuria,, Antigua, Pajara, Tuineje, Casillas del Ángel, Morro Jable, Cotillo (cuna de los grandes maestros carpinteros de ribera en la construcción de barcos de pesca de la Isla), y así muchos pueblos grandes y pequeños donde sería una gozada el vivir por su tranquilidad, su Paz y su silencio, sólo nos queda Puerto de Rosario (antes Puerto Cabras) aquí empezamos a tener conciencia de lo que era en los años 1959-60 cuando la conocí por primera vez, y lo que es ahora, una ciudad con prestigio y calidad en aumento para beneficio del “Pueblo Majorero”.
 

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