Mensaje gozoso de "La Tropical"

Lúpulo y malta, la gloria cantan
 

Jueves, 10 de Abril de 2014 | Domingo Rodríguez Marrero

Hasta finales de los cuarenta, en que se crea la Compañía Cervecera de Canarias en Tenerife, correspondió a La Tropical abastecer el mercado del archipiélago. Sólo en Gran Canaria compartió presencia con otra fábrica, la primera de todas las islas: la Fábrica de Cervezas La Salud, fundada en 1910, que contaba con cervecería propia en la calle Canalejas de la capital grancanaria.

Una puerta de cristal daba acceso a un salón largo en el que estaban dispuestas ordenadamente mesas de hierro forjado y mármol. Espejos, cuadros, y una barra de madera a la derecha, bajo un altillo en el que cuatro o cinco músicos interpretaban distintas melodías al gusto de la época: tangos, pasodobles, valses, boleros…

Los camareros vestían a la manera clásica: pantalón negro, camisa y chaqueta blancas, y pajarita. En las bandejas, apetecibles jarras de la cerveza de la casa. Y platos de mejillones en escabeche, de berberechos, de papas chips recién elaboradas, y tal vez alguna cosa más.

Pasado el espacio de la barra, un gran tabique de madera y cristal dejaba ver el patio. Más mesas, un estanque con peces de colores, y numerosas jaulas con gallinas exóticas y otras aves. Con el transcurrir del tiempo, la fábrica de cervezas La Salud limitó su producción al consumo en su propio local, uno de los más hermosos de la isla y del archipiélago, siendo La Tropical la que cubrió, en exclusiva, toda la demanda de la isla y la provincia, con una gran flota de vehículos –camiones, furgonetas Citröen de chapa ondulada, robustos Bedford–, anunciando el mensaje gozoso de la rubia cerveza:

“Lúpulo y malta, la gloria cantan”


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