FUERTEVENTURA

La degradación de los fondos marinos

Viernes, 3 de abril de 2013 | Manuel Fernández Sarmiento (Mafersa)

Recuerdo que cuando salté de la zodiac, lo primero que vi fueron cinco enormes meros y dos enormes corvinas, pues había acertado, por casualidad, a lanzarme al mar sobre una especie de cono volcánico submarino, habiéndose formado una cueva continua bajo en perímetro de su cima, que servía de habitáculo a tan amplia fauna marina (a los meros, ya que las corvinas son más bien, peces pelágicos)
Los cardúmenes de viejas de hasta tres kilos de peso cada una, eran de treinta o cuarenta unidades, y tan dóciles se mostraban que casi podías acariciarlas con la mano. Y todo ello a un escaso metro de profundidad.

En quince o veinte años, he sido testigo de cómo fue desapareciendo toda esta rica fauna marina, hasta, prácticamente no quedar nada donde otrora los cardúmenes de viejas orillaban a su antojo.

Con ser esto grave, no es lo peor, pues en estas últimas observaciones del fondo marino, he comprobado con tremendo disgusto como, a unos treinta o cuarenta metros de la arena de una de la calitas de la playa de El Cotillo, el fondo rocoso perdía su manto de algas, principal alimento de muchas especies marinas, mostrando un aspecto totalmente desierto y blanca su coloración, invadido de erizos de largas y amenazantes púas, y de holoturias o pepinos de mar, especies estas de diferentes clases de equinodermos que, como los biólogos marinos saben, denotan una grave degradación del fondo marino, que, de no poner remedio, acabará, por ende, con toda la fauna existente en ella.

De nada vale imponer moratorias, vedas y prohibiciones de pesca en zonas donde no se pu
ede recuperar la fauna marina porque desaparece su principal alimento.

O se toma una decisión urgente de evaluación de los daños y del riesgo, de los mecanismos de defensa y ataque de esta plaga de erizos y holoturias, de su exterminación y del establecimiento de un mecanismo de supervisión periódica de esta plaga, o de lo contrario nos veremos privados de observar unos fondo marinos llenos de vida, de la riqueza que supone el mantener unos puestos de trabajo como son los que ocupan los pescadores profesionales, del divertimento y por tanto atractivo turístico que representa la pesca deportiva, y, por último, tendremos que reconocer que habremos perdido no sólo una batalla en una playa determinada, sino, que, debido a que no pararía su expansión, acabaríamos perdiendo la guerra contra esta degradación de los fondos marinos de Fuerteventura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BARRIODESANJOSE.COM