"DECIRES CANARIOS"

La parranda, parrandista y parrandeo

Viernes 16 de Agosto de 2013

"Risco de San Nicolás,
cuántas parrandas me debes,
cuántas noches pasé en vela
al soco de tus paredes"

Ya la parranda está en la calle. Eran tiempos en que se permitía sin que le llamaran a usted "gamberro". Y decimos que eran tiempos, porque la parranda o serenata necesita de "premeditación y alevosía", es decir, de preparación, y sobre todo de cierta nocturnidad, ya que a nadie se le ocurriría salir de parranda al peso del mediodía.

Parranda, parrandista y parrandeo son términos perfectamente castellanos, aunque su uso sea más frecuente por el Norte peninsular que por el Sur, donde la "juerga" se lleva más. Parranda o andar de, parranda se define como cuadrilla de músicos o aficionados que salen de noche tocando instrumentos de música o cantando para divertirse. Y parrandista cómo individuo de parranda. Pero aquí lleva implícito además, un especial cariz de "juerguista" ,ya que muchos de los más afamados "parrandistas" ni siquiera tocan instrumento alguno, pero beben y se juerguetean como demonios. También hemos de aclarar que los componentes de una "parranda" no suelen tocar otros instrumentos que los de cuerda, salvo en la ocasión en que se suspendió un baile en una localidad sureña, y los componentes de la orquesta, dado que tenían la nómina asegurada les dio por salir de parranda. Y en mala hora, porque el que tocaba el bombardino desconocía los callejones, muchos de ellos sin luz y mal asfaltados, y se cayó dentro de una zanja, mientras tocaba el "palmero sube a la palma", y casi se traga la dentadura postiza.

Decíamos del "tenderete" que es un compendio de música, copas y comitraje; en la "parranda", en cambio, basta con los cantares y el copero. Se han reunido unos amigos entre los que hay unos cuantos tocadores, y tras ponerse en humor deciden salir de parranda, o lo que es lo mismo, a rondar a la novia o a la chiquilla a la que alguno de ellos le está echando el ojo. Como de rebozo suelen tocarle alguna pieza a familiares y conocidos.

Otras veces sucede como en las películas mejicanas de, los tiempos de Jorge Negrete y Pedro Infante, que es un enamorado el que reúne a los tocadores para llevarle "una parranda" a la pretendienta o novia. Las letras ' son alusivas y llenas de intención, como corresponde a las declaraciones de un Romeo de pacotilla. O despechadas, si la chica le dio el plantón, como sucede en este caso, mientras el desairado pide a los rondadores que canten fuerte por si la muchacha está dormida:

"Centella de fuego fuiste
que a mi corazón entraste:
¡dejaste la llama ardiendo
y después te retiraste!"

En ocasiones la "parranda" tiene su no sé qué de adivinanza, ya que se mantiene un tanto en secreto el nombre de los parrandistas, intrigando a los vecinos que les escuchan, hasta que aclaran:

"Si quiere saber, señora,
quién la parranda ha traído:
Juanito tiene por nombre
y Sosa por apellido"

El que ha llevado la parranda quiere que se sepa su nombre, y el cantador lo grita al aire de la isa o la folia. En muchas ocasiones se abren las puertas de la casa, y los de la parranda son obsequiados en el patio, entre el olor de jazmines y geranios, bajo el claror plateado de la medianoche acariciante. En otras, la parranda no va de casa en casa, sino que camina hacia la fiesta, desde otro pueblo lejano:

"Esta es la parranda que va pa Teror,
en mi vida he visto parranda mayor.
Esta es la parranda que va pa la fiesta,
en mi vida he visto parranda como esta."

 

¡Parrandas, parrandistas, parrandeos!

—¿Vas pa la fiesta?—

—Allí nos veremos.

 

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