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Presentación de la novela «En el Azul»

Presentación de la novela

En el Azul

de Pedro Padilla Quintana

El viernes 13 de julio a las 20:00 horas
en el salón de actos de la Casa Parroquial de San José

Intervienen: Miguel Ramírez y Luis Muro

 

Pedro Miguel Padilla Quintana, quien fuera luchador y más tarde presidente del club de Luchadores Adargoma San José, presenta el próximo viernes 13 de julio a las 20:00 horas en el salón de actos de la Casa Parroquial del barrio de San José su novela En el Azul. La trama discurre en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en los barrios de San José, San Juan, San Cristóbal y las Tenerías, durante la época de la guerra civil española.

Padilla, nos confiesa que tenía una  deuda moral con el barrio de San José, porque allí fue donde comenzó a fraguarse la idea inicial de esta novela, cuando investigaba los orígenes del club de lucha del barrio de San José, el Adargoma. Después de haberla presentado en otros lugares de la isla de Gran Canaria, de promocionarla  en las ferias del libro de Telde, Las Palmas y Madrid, recala en el barrio de San José para compartir En el Azul, donde el barrio y su gente son los protagonistas de la historia. 

En el acto de presentación junto con el autor intervendrán Miguel Ramírez (actual presidente del Adargoma San José y vecino del barrio), así como el periodista de la televisión autonómica de Canarias, Luis Muro. Les esperamos el viernes 13 de julio a las 20:00 horas donde  podrán   adquirir el ejemplar de la novela y tener la oportunidad de que  el autor se los firme.

Biografía.-

Pedro Miguel Padilla Quintana, 7/11/1962, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Trabaja como profesor de Lengua Castellana y Literatura  de secundaria.  En el año 1987 realizó la tesina Léxico de la Lucha Canaria que fue el primer estudio universitario que se hacía sobre la Lucha Canaria. En su estancia por motivos laborales en la isla de Fuerteventura publica junto con  otros escritores un poemario titulado Poeventura. En este libro destacan tres poemas: Fuerteventura, De la Lucha y Centinela del Amor.

Es autor de la letra del  himno oficial del Adargoma. Además autor de un trabajo de investigación  sobre el club de Luchadores Adargoma San José,  decano de Canarias. Publicado por Mapfre Guanarteme con el título San José, el Adargoma y la Lucha Canaria.  Este trabajo de investigación fue, entre otros motivos, por lo  que se aventura a escribir una novela donde algunos de sus personajes pertenecen al mundo de la Lucha Canaria y en donde  Padilla hace un uso meticuloso del léxico y del lenguaje del deporte vernáculo en sus  descripciones, narraciones y monólogos interiores.

En el azul nace de sus vivencias personales en el deporte de la Lucha Canaria, de sus juegos infantiles en las Tenerías, del amor hacia la literatura y de la necesidad de escribir sobre una época tan convulsa como fue la defenestración de La República. El escritor e ilustrador Juan Carlos de Sancho comenta que En el azul es una isla detenida en un tiempo convulso, doloroso donde las pasiones, la represión, la pobreza, las injusticias cotidianas la resuelve el autor sin odio, recreando con sus palabras un sentimiento de compasión por las víctimas de una guerra cruel e inhumana”.

 Los personajes se van perfilando poco a poco. Vamos descubriendo qué tipo de relación hay entre ellos a lo largo de toda la novela (y no desde un principio), lo que contribuye a crear un espacio narrativo intrigante, que se va haciendo al mismo tiempo que avanza la lectura, manteniendo el interés del lector. Juan Carlos de Sancho en su crítica literaria sobre la novela señala: “Escribes desde la bondad del escritor que se compadece de sus personajes humildes, personajes con orgullo y voluntad que se ven despojados de sus mínimos derechos pero que mantienen una fe inquebrantable en su destino pese a tanta desolación e incertidumbre”.

La novela entra de lleno en sucesos ficticios y reales de una desconocida guerra civil y sus repercusiones en Canarias; las costumbres de una Canarias que ha quedado ya atrás en muchos casos y el acercamiento a tradiciones aún presentes aunque alejadas del mundo adolescente actual como la lucha canaria y la pesca; y, sobre todo, los motivos literarios que aparecen desgranados para dar pie a capítulos vivos de nuestra literatura fundamental. Y todo ello, buscando que sea una lectura amena, con un ágil ritmo narrativo y haciendo uso de los recursos de la intriga.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Julio – 2018)

Fuente: Pedro M. Padilla Quintana – (Julio – 2018)


Artículo difundido bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que señala: «Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestada a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Asamblea General de la ONU del 10.12.1948.

Un domingo mariscando por las “Tenerías”

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

A “Mariscar”

Un domingo mariscando por las “Tenerías”

Anoche en esos desvelos de madrugada y que te cuesta volver a reconciliar el sueño una y otra vez, mientras lo intentaba, me vino a la memoria aquellas anécdotas que hoy pasados los sesenta años siguen en el recuerdo….. Sin querer les voy a recordar a muchos cosas pasadas que ya casi tenían en el olvido, pero no, todavía están con nosotros aunque esta ajetreada vida nos las quiera arrebatar.

Como un domingo cualquiera, -tenía que ser domingo porque era el único día de descanso semanal en aquella época (finales de los sesenta y principios de los setenta)-, los vecinos de la calle Clarín en nuestro barrio de San José: Maestro Agustín Ramírez, Perico Mota, Miguel Sánchez y sus hijos; a los claros del día bajaban por el “Callejón de la Horca” en dirección a las “Tenerías” -a echar una mariscá-. La decisión del día era obra de Perico Mota por -sus conocimientos sobre las mareas al haber estado trabajando en la costa- y conocedor de las subidas y bajadas de las mismas.

Con nuestros padres íbamos una jauría de chiquillos: los de Mariquita Pérez (autor de éste artículo), los ToliToli y los Veranos, no iban niñas ni mujeres, -creo que era para que en el regreso a casa les dejaran tranquilamente tomarse sus copitas-.

Aquella zona de las “Tenerías” a marea vacía era una riqueza de mariscos: Cangrejos, Lapas, Jacas Pelúas, Bulgaos, Pulpos, Bullones, Cabozos, etc., cada uno con balde metálico en mano removiendo piedras y callaos en busca de la preciada pieza, -en alguna ocasión algún cogotazo porque los chiquillos en vez de mariscar nos bañamos en aquellos hermosos charcones-, charco de las morenas, el pintoriao, la matoña, etc.

A eso de las diez y media u once de la mañana se terminaba la “mariscá” porque la marea venía agua arriba; comenzaba entonces el regreso a casa “Callejón de la Horca” arriba, no sin antes pasar por el “Timbeque” que estaba al lado del Árbol del Sermón (Calle de los Reyes Católicos) a quitar el frio de la marisma con unas copitas de ron y pejines como tapas; siguiendo por el callejón otra paradita en la Panadería de “Roquito” a comprar pan calentito que en la tienda de los “Peñates” nos hacía bocadillos con “lascas” (lonchas) de tocino crudo y salado, eso sí, siempre acompañados con algún roncito para los mayores; ya en el Paseo de San José la visita obligada a “Pepe Vega” (Bar Morales) más roncito con manises y “rebosaos” pa’ los chiquillos; el Bar de Julio (frente a la Barbería de Juan Domínguez) no podía faltar como último picoteo mañanero, y para los chiquillos las “milonjas” (milhojas) y peladillas de “Lolita Milán” en la misma esquina del Pilar de Fleitas.

Ya en la calle Clarín el reparto de la “mariscá” como buenos vecinos y nuestras madres empezaban su tarea, recuerdo los “oloríos” del marisco sancochándose, las jacas pelúas y las lapas se apartaban, el resto una vez “sancochao” lo metían en un calcetín (limpio) y lo machacaban todo para volver a darle otro hervor y sacarle todo el saín. Con todo esto listo nuestras madres preparaban variados y suculentos platos.

Lo más hermoso de aquellos domingos era como las vecinas se llevaban unas a otras su platito para que probaran su receta…..

Mariquita, mire como me salió el “arroz con pescao”, está que parte el alma !!!

Eloísa, mira como me salió la “paella”, está riquísima !!!

Carmelita, mire como me salió el “arroz con marisco”, huela, huela !!!

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Mayo 2016)

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Las Navidades en aquel callejón

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

 

Las Navidades en aquel callejón

 

En recuerdo para aquellos vecinos que hace más o menos cincuenta años compartíamos las Navidades en aquel callejón (calle Clarín del barrio de San José) como si fuéramos todos, una misma familia.

El tiempo pasa muy deprisa pero la mente retiene, y para estas fechas parece que afloran con más ímpetu aquellas memorias que ya casi teníamos olvidadas, aquel callejón de apenas 50 o 60 escasos metros de longitud y 4 o 5 metros en su parte más ancha, estaba conformado por diez maltrechas viviendas de autoconstrucción muchas de ellas sin los más elementales servicios sanitarios y de consumo como: agua, electricidad, aseos, drenajes, etc.

Pero eso no era inconveniente para que en fechas navideñas se respiraran aires de alegría, felicidad, amistad y concordia como si de una sola familia se tratara, ¡se compartía casi todo!. Con lo poco que había y las necesidades que pasábamos recuerdo verlos sentados en la acera….. hombres y mujeres traían lo que tuvieran (papas arrugás, conejo en adobo, carne cabra, carne compuesta, turrones peladillas, etc.) para pasar un buen rato juntos; los niños jugando y los mayores hablando, riendo, -y como no, cantando-, siempre acompañados a la guitarra por el bueno de Esteban “El ToliToli” que la tocaba con gran destreza.

En aquella época algunas de estas viviendas eran de uso multifamiliar, posiblemente me olvide de alguien pero intentaré recordarlo……. entrando al callejón en dirección Sur y margen derecho nos encontrábamos con:

  1. La casa de Juanito “El Zapatero” y Carmita, con sus hijos Sergio, MiIagros y Menchi, también vivían allí Maestro Juan “El Latonero” con su esposa e hijos.
  2. La casa de Juanita Rosa con su hija Ana Rosa esposo Adrián e hijos, y su otro hijo Bernardo con su esposa Chana e hijos.
  3. La casa de “Los Tolitolis” con Mercedita como matriarca, su hija Eloísa, esposo Pedro Vera Mota e hijos Lola, Pacuco, Mercedes, José, Perico, Icha y Ramón; su otra hija Saro, esposo Félix e hijos.
  4. La casa de “Los Veranos” con Carmita “La Verana” y Maestro Antonio “El Barbero, su hija Carmela, esposo Miguel Sánchez Cruz e hijos Antonio, Miguel, Pino, Manolo, Lola, Carmen, José, Conchita y Chano.
  5. La casa de Pinito Galván, su esposo Santiago Peñate y sus tres hijos Pinocha, Pacuco y Santi.
  6. La casa de “Los Machaca con Soledad, esposo Agustín Vera Mota e hijos Agustín, Pepe Juan, Mingo, Momo y Beatriz..
  7. La casa de Saro “La Gaga, su esposo, Juan «El Pintorrabioso» e hijos.
  8. Terminaba el margen derecho con la casa de Carmelo “El Robensino”, su esposa Carmita e hijos Carmelollo, Juan Pino y Pacota.
  9. Ya en dirección Norte y margen derecho, la casa de las hermanas herreñas Otilita y su hermana Leonor e hijas Tila y Loly;
  10. Y por último la casa de Maestro Agustín Ramírez Ramos y Mariquita Pérez (padres del autor de este artículo) con sus hijos Pino, Blasito, Mary Saro, Matilde, Pepa Mary y Carmelo.

Quiero aclarar, que no menciono la hoy casa de Pepito Baeza porque en la época referida todavía no había sido construida en lo que todos conocíamos como -el solar-, con lindes entre las calles Compás, Clarín y Corona.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Diciembre 2015)

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Artículo difundido bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que señala: «Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestada a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Asamblea General de la ONU del 10.12.1948.

¿Se le ha perdido un macho?

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

¿Se le ha perdido un macho?

Las mascotas crecen y luego se les abandonan

Por la cornamenta se sabe que no es precisamente un viejo. Su perilla le da un cierto aire intelectual, reforzado con su insaciable apetito. Según quienes le han tratado come de todo, a todas horas, y parece agradecido con la mano que le alimenta. Un vecino de El Lasso avisó de su abandono.

La fauna urbana es muy particular. En la capital grancanaria conviven iguanas, lagartos, perros, gatos, cisnes, patos, gallinas y gallos, y una amplia colección de cabezas de ganado en más o menos armonía con vecinos y toda clase de seres humanos. Hasta ahora, la población caprina estaba vinculada en exclusiva a la actividad agraria como productora de leche y carne; casi 3.500 cabras residentes en el municipio según el último censo disponible, referido al año 2012.

El elemento recogido la semana pasada en el barrio de El Lasso por el servicio municipal de Control de Plagas y Fauna Urbana parece ajeno a la leyenda, más cercano a las modernas costumbres de quienes se encaprichan de una mascota exótica hasta que crece y luego la abandonan en cualquier rincón. Como sucede todos los veranos. Eso, o es un vivales de cuidado, prófugo de azotea o de alguna manada errante.

El protagonista de esta historia llevaba varios días rondando entre calles y laderas, mordisqueando por aquí y por allá sin corral y sin cobijo. Sin señales de ataduras, libre pero hambriento como un quijote del siglo XXI. Cuando llegaron los operarios municipales, el fugitivo apenas opuso resistencia, más interesado en olisquear dentro del furgón por si alcanzaba algo de comida, dispuesto incluso a aprender inglés siguiendo el instinto de aquel pariente suyo del Moñigal tan celebrado en los cuentos de Pepe Monagas. Con tal de echarse algo a la boca.

Por la cornamenta se sabe que no es precisamente un viejo, aparenta unos tres años de edad. De natural agradecido, en las horas que lleva acogido en el recinto municipal de La Favorita ha demostrado su cultura doméstica, tramita sin mácula cuantas atenciones le prestan. Come de todo y a todas horas, y nunca se niega a un paseo. Los cuidadores lo llevan a picotear las escasas yerbas de los alrededores, sin que por ahora el macho parezca interesado en fugarse. Mientras confían en que aparezca el propietario distraído.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Septiembre 2014)

Fuente: Gonzalo H. Martel – (Septiembre 2014)

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Que felices éramos con tan poco – Aquellos niños y aquellos «Reyes Magos»

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

Que felices éramos con tan poco

Aquellos niños y aquellos Reyes Magos

El día seis de enero, manda la tradición cristiana que a los niños se les traigan juguetes y regalos, como aquellos tres Magos de Oriente hicieron con el “Niño Jesús”, recién nacido en Belén, al que le ofrecieron oro, incienso y mirra.

Entiendo perfectamente el avance de la tecnología y gracias a ella vivimos con mucha más comodidad e incluso muchos más años de vida. Pero hoy me refiero a la inocencia que tuvimos de niño/a los que hemos nacido unas cuantas décadas atrás, casi cuando en la calle Clarín de nuestro barrio de San José donde nací y pasé toda mi infancia y juventud, no se veía un juguete a pilas..

Pero que felices éramos !!!

Todo esto viene a cuento, porque el pasado “Día de Reyes” (06-01-2014) dando un paseo y de paso llevar los “Reyes” a la suegra, desde la zona de La Isleta hasta Los Picachos en Telde, pasando por las calles Juan Rejón, Albareda, General Vives, León y Castillo, Francisco Gourié, Teatro, Subida a Tafira, Barrio de San Juan, San José, Zarate, Hoya de la Plata hasta llegar a Telde; sólo y exclusivamente vi en la Plaza del Teatro a una niña con sus padres en una preciosa “Bicicleta color rosa

¡¡¡Quien no se acuerda de aquella algarabía de chiquillos y no tan chiquillos en aquellos callejones y barranqueras desde las cinco y media o seis de la mañana dando tiros, balonazos, toques de cornetas, tambores, gritos indios, etc., etc.!!!

El juego estaba en la calle entre unos y otros como si fueran de la misma familia, unos jugando a la Oca con los Juegos Reunidos, otros escondidos en las esquinas dando tiros como vaqueros, otros organizando un partido de futbol, rompecabezas, aquellas patinetas de madera con ruedas de cojinetes, las carretillas, las espadas de madera con un tramo en la punta pintado de color rojo.

Las niñas en otros rincones con sus muñecas, sus cocinas, platos, vestidos para las muñecas, etc., etc., nos olvidábamos de desayunar, de almorzar y hasta de cenar. También hay que decir que en muchas ocasiones esos juguetes poco a poco se iban guardando para el año que viene, se pintaba de distinto color y Reyes nuevos otra vez.

Pero que felices éramos !!!

Dicen que las edades del hombre se dividen en cuando creen en los Reyes Magos, cuando dejan de creer en ellos y cuando se convierten en Reyes Magos. Y algo debe tener de cierto la máxima, sobre todo cuando se piensa en que diferente eran aquellos Reyes a los de ahora.

Hoy los niño/as casi siempre juegan solos, tristes, ensimismados y algunos se vuelven hasta agresivos, sentados en un sillón o frente a una consola electrónica como compañero de juego y que además casi siempre les gana, juegos visuales interactivos y de una gran complejidad técnica que a su subconsciente siempre le tiene ocupado con el consiguiente retraso en las labores escolares; esto harán a los padres reflexionar y mucho, sobre la abundancia, la conveniencia y la añoranza de sus experiencias en otra época.

¡Ya no vemos a un niño/a entretenido con su juguete y pensando como montar, peinar, vestir, o cargar su pistola de mixtos que le dejaron los “Reyes Magos”!

¡¡¡Que felices éramos con tan poco!!!

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Enero 2014)

Vive la web de tu barrio «www.barriodesanjose.com«


Artículo difundido bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que señala: «Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestada a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Asamblea General de la ONU del 10.12.1948.

Anécdotas de Vecinos……., el pan calentito de «La Alemana»

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

Anécdotas de Vecinos

El pan calentito de «La Alemana»


Gratos recuerdos me trae el pan calentito de La Alemana. Recuerdo a media tarde cuando llegaba el triciclo
a la tienda de mi tío Pepito Monzón (Paseo de San José, esquina con San Francisco Javier, frente a la Casa Amarilla).

Aquel olor a pan recién salido del horno, y su color de buena cocción tenía un suave ruido cuando con el cuchillo mi tío me lo partía y me preguntaba que quería ponerle dentro. Para mí, en aquellos tiempos (donde todavía se usaban las cartillas de racionamiento, que mi tío iba rellenando con plumilla mojada en tintero y que para que se secara dejaba caer un poco de gofio, cual secante natural) era todo un privilegio poder elegir lo que más me gustaba y ponerlo dentro de aquel pan tan brillante.

Un día era queso palmero que olía a gloria, otro día era tocino de unas lonchas gordas de gruesa cubierta con su sal adherida, cuyo sabor se ha quedado en el recuerdo de mi mente, aquellas sardinas «enantes» (de Nantes), que tampoco he vuelto a encontrar su sabor que le daba la buena calidad de la sardina o del aceite de oliva, aceitunas verdes sacadas de la barrica, que comía con trozos de pan, el aceite de la máquina que conectaba con un tubo al bidón y que la ponía en las dos tapas del pan y luego le dejaba caer una ligera capa de azúcar, el chorizo que yo creo que ya venía de Teror untado en la miga calentita, el pedazo de chocolate de la tableta «El Boxeador» que mí tío la abría y me la iba dando poco a poco -no todos los días- y que comía con los trocitos de pan.

En fin, un recuerdo grato de tener acceso a buenos productos que no eran nada sin el complemento del calentito pan de la calle Dr. Ventura Ramírez, y que gracias a mi tío-padrino pude saborear. Algún día estas experiencias se las contaré a mis hijos -me tendré que dar prisa- porque son vivencias que cuando las recuerdas te genera un sentimiento del momento vivido. Una gran industria nació en nuestro barrio de San José, y sus producto llegaban a nuestras mesas de obreros y artesanos para acompañar la deliciosa comida que preparaban nuestras madres y que saboreábamos gracias a la Panadería «La Alemana».

Saludos a los amigos del barrio. Emilio.

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Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Abril 2013)

Fuente: Emilio Ramírez Suárez

 

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