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Personajes entrañables……… Francisco Pérez Castro – (1919)

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

FRANCISCO PÉREZ CASTRO

«Paquito el guardia»


Francisco Pérez Castro nació en la calle Corona núm. 19 del barrio de “San José” de Las Palmas de Gran Canaria un domingo 04 de mayo de 1919; cariñosamente conocido por sus vecinos como “Paquito el guardia”.

A sus muy bien llevados 95 años, el próximo 14 de septiembre será homenajeado por la Asociación de Policías Veteranos como el “Policía Local más antiguo de Canarias”.

¡ El guardia del «salacot» resplandeciente !

Francisco Pérez Castro, es el agente municipal más longevo de Canarias, comenzó su carrera como policía en 1948 y ejerció la profesión durante 36 años, la mayor parte de ese tiempo ejerciendo como guardia de tráfico. Ahora será homenajeado por ser el policía vivo de más edad de todo el Archipiélago. Su hijo Francisco Javier Pérez subraya que, entre las cualidades que le caracterizaban estaba, sobre todo, la pulcritud. «Siempre iba con el uniforme impecable, con su sahariana y su salacot resplandecientes», relata.

Como director del tráfico se le pudo ver, especialmente, en calles como Triana, los cruces de Bravo Murillo, en la plaza de Santa Ana… Fue precisamente en Vegueta, en el casco histórico de la ciudad, donde se le tomó una fotografía que luego pasó a formar parte de una postal de promoción turística de la capital que dio la vuelta al mundo, en tres idiomas distintos, en los años 60. «Cuando me vi en la imagen me sorprendió bastante», confiesa el ex-policía. Una curiosidad para la historia.

Dado que una de las zonas que más frecuentaba dirigiendo el tráfico era la plaza de Santa Ana, entabló amistad con el que entonces era campanero de la catedral, conocido popularmente como Carmelo “El Cabezudo”, con quien también vivió numerosas anécdotas.
Su entrada en el cuerpo fue a través de oposición, aunque puntualiza que decidió hacerse policía «porque no me iba muy bien donde estaba trabajando», en el Gabinete Literario como responsable de los billares. Sin tan siquiera saber leer ni escribir, fue el número uno de una promoción en la que se presentó un centenar más de compañeros.

Antes, Pérez estuvo siete años en el Ejército, e incluso participó en la Guerra Civil, donde estuvo, durante mucho tiempo, en distintos frentes, «en algunos de los más conflictivos», concreta. De su experiencia en la contienda, recuerda especialmente que se alimentaba, casi siempre, únicamente a base de pan y sardinas de lata.

Estuvo en tráfico unos 25 años. Luego, lo destinaron al interior del Mercado de Las Palmas, más tarde al de Escaleritas y luego al del Puerto. Finalmente estuvo en las oficinas de la Policía Municipal, en objetos perdidos, «porque ya estaba cansado de estar en los mercados y solicité el cambio», comenta Pérez. Hace 30 años, cuando tenía 65, se jubiló definitivamente.

Cuestionado acerca de su mejor momento como policía, asegura que fue cuando le regalaron 5.000 pesetas, pues entonces se premiaba a los agentes que tenían mejor comportamiento. «Mientras los demás estaban de baja cada dos por tres, yo nunca me puse malo; todos se ponían de baja menos yo», apunta. Tal y como sostiene su hijo Francisco Javier Pérez, «él nunca ha tenido dolor de cabeza, no sabe lo que es eso».

En lo que a los momentos más complicados en su profesión se refiere, rememora que se daban «cuando había borrachos que teníamos que sacarlos de los bares para trasladarlos hasta el cuartelillo, porque no se marchaban para a casa y seguían allí molestando».

Su otro hijo, Miguel Pérez, recuerda una curiosa anécdota: «Estábamos yendo hacia el instituto y vimos a mi padre poniendo una multa, así que cuando llegamos a casa le preparamos una pequeña sorpresa para celebrarlo».

«Cuando llegó», prosigue, «se encontró la mesa preparada con velas y preguntó: ¿de quién es el cumpleaños? le dijimos que le habíamos visto poniendo la sanción, y entonces nos respondió que él no había multado a nadie». «Es que al rato decidí quitársela«, añade el que fuera policía.

El propio Miguel Pérez considera que su padre fue un agente ejemplar. «Se levantaba todos los días a las cinco y media de la mañana, nunca llegó tarde y tampoco recuerdo que jamás dejase de ir a trabajar, lloviera o tronase. Siempre ha sido una persona muy honesta consigo misma, y su respuesta ante este homenaje ha sido la de una persona muy humilde y modesta», afirma su hijo.

Es por esto que, en su opinión, el reconocimiento que recibirá su padre el día 14 del próximo mes «se lo tiene más que merecido; gran parte de su vida la ha pasado como policía municipal«. «Además de que es una muestra de cariño por parte de sus antiguos compañeros», agrega su hermano.

El punto de vista de la Asociación de Policías Veteranos de Canarias lo aporta Juan Francisco Suárez Santana, el actual presidente de la asociación. «Intentamos promocionar que estos compañeros se integren a nivel social con nosotros y conocerlos y ayudarles en todo lo que nos sea posible», revela.

Según Suárez, a través de la asociación, se han concertado una serie de convenios con la Dirección General del Gobierno de Canarias. «Uno de los objetivos es, precisamente, el de homenajear al policía vivo de más edad en todas las Islas Canarias; en este caso concreto, ahora le toca ahora a Francisco, quien se lo tiene totalmente ganado tras sus intachables años de servicio», declara.

Suárez explica igualmente que «conseguimos hablar con el comisario y con el director de Seguridad para que el mes que viene tenga su pequeño homenaje por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria».

El presidente define al ex-policía como una persona muy noble. «Era un policía serio, puntual, cabal y siempre estaba en su sitio; nunca entraba a bares a beber, cumplía siempre y es un ejemplo para los venideros y también para nosotros», estima.

(El «SALACOT» es un sombrero, tipo casco, en forma de medio elipsoide o de casquete esférico, que cubre la mayor parte del cráneo y la nuca. Suele ir ceñido a la cabeza por un aro distante de los bordes para dejar circular el aire; está fabricado con tejido de tiras de caña o de otro material natural)

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Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Agosto 2014)

Fuente: La Provincia (03-07-2014)

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