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Pinceladas históricas……… Aquellas mujeres y sus trastos

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»


Aquellas mujeres y sus trastos

¿Cómo se las arreglaban nuestras madres y hermanas?

¿Cómo se cocinaba?

¿Cómo se las arreglaban nuestras madres y hermanas para hacer aquellos deliciosos pucheros, potajes, sancochos, frituras y demás?

Habían cocinas de carbón o leña, en las casas de gente rica supongo que perfectamente equipadas, pero al menos en casa del pobre la reina eran las cocinillas. Eran éstas unos artilugios que en mi opinión tenían un aspecto elegante. Con tres patas algo curvas que sujetaban la parte inferior, un recipiente como si fuera una fiambrera cerrada, con dos agujeros, uno con tapa de rosca para introducir el petróleo, y otro para el fuelle que permitía dar la presión necesaria para que el combustible subiera hasta el quemador colocado en la parte central, y en la parte alta las patas dobladas y preparadas para sostener los calderos o sartenes.

Casi a mitad del siglo pasado, se había iniciado la comercialización del “gas butano” en Canarias, lo que años después sería la popular “bombona”. Poco a poco, casa a casa, iba llegando la noticia de una «cocina a gas» que no ahumaba, no tiznaba de hollín, no había que destupir cada poco, no había que llevar, como si al médico se tratara, a casa del latonero… Además las cocinillas presentaban el peligro de que al derramarse el petróleo podía ocasionar fuego en la casa. El «destupidor» era un trozo de lata con un corto hilo de alambre en la punta que costaba Dios y ayuda meter en el pitorro. Y la ‘tierra sol’ era lo que se empleaba para quitar el tizne de los cacharros de cocina.

Si la “bombona” vino a liberar a nuestras abuelas y madres en el arte de cocinar, la lavadora automática vino a liberarla de lavar en las piletas, o en las acequias en los campos, frotando la ropa, en ocasiones bastante sucia sobre todo los calcetines y el «mono» del obrero, a mano y con jabón el “Lagarto”, “Samba” o “Suasto”(Swaston) . Nada de suavizante, jabón en polvo o líquido que «lava más blanco lave como lave». No señor……

¡Había que sudar hasta el delantal y el zagalejo!.

Las planchas eran otra cosa: teníamos la “plancha normal” y el “hierrillo”. La normal con un diseño parecido a un barco cortado a la mitad, donde la parte delantera era la proa, y la parte de atrás parecida a lo que tienen los modernos ferrys para entrar los coches, que servía para dar aire y así mantener las brazas vivas. Porque en su barriga había que poner carbón, encenderlo y mimarlo. Esta plancha en su parte alta tenía como una chimenea curva además del asa, (normalmente de madera para que no quemara) por donde agarrarla. La verdad es que el conjunto no era nada feo pese al color negro de su armazón. El “hierrillo” era el hijo pequeño de la “plancha”: no tenía barriga y por tanto no necesitaba carbón y se calentaba ¿cómo no? en la «cocinilla».

Los jóvenes y menos jóvenes de hoy, con tanto aparato digitalizado, donde la vitro ha venido a hacerle competencia al butano, con tanto ordenador, mp3, aparatos y juguetes; donde según he oído o leído, no sé, existen casas con baño en las que quien utiliza el retrete sale con el trasero limpio y seco, no pueden hacerse una idea cabal de como trabajaron sus mayores hace medio siglo.

Además, y como nota marginal, hay que decir que en las casas había «quinquel» para alumbrarnos cuando se iba la luz, «bacinilla» donde mear, «pila con culantrillo y talla» donde caía el agua para beber, la «pera» donde se ponía agua y sal para dar una lavativa a los que estaban «tupíos», «molinillo» para moler el café que se compraba en grano y sin tostar.

Estos y otras tantas cosas eran el ajuar de las mujeres de entonces, auténticas heroínas de la posguerra.



Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Julio 2012)

 

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Comments

  1. benjamin el 5 julio, 2012 - 13:07 dijo:

    Buen articulo el que has sacado a la Luz, con los buenos recuerdos que nos trae estos aparatitos que a muchos nos lleva a nuestra níñes y sobre todos el recordar por lo menos a mi, a mi madre y sobre todo a mis abuelos y que buenas salian las comidas no solo por cocinar en las laboriosas cocinillas sino por el sabor que daban a las comidas en fin eran otras épocas y eran otras manos. Enhorabuena por traernos al presente la historia y manos del pasado.-

  2. Antonio Armas el 5 julio, 2012 - 16:08 dijo:

    Gracias mil gracias, recuerdo a mi madre limpiando la cocinilla con «tierra sol» la dejaba brillando en aquella época me parecía que eran de oro del brillo que le daba, aquel aroma que dejaba el café al tostarlo para luego molerlo en aquel ingenio de molinillo, y una infinidad de cosas sobre aquellos aparatillos, y no se me olvida el ir a vender el quemador de la cocinilla cuando ya no servía, que época, que niñez.
    Gracias por hacernos volver la vista 30, 40 o 50 años atrás.

    Saludos y siga en esta linea.

    Antonio Armas

  3. Ñito Medina el 5 julio, 2012 - 18:06 dijo:

    Yo me acuerdo de que al lado de la finca de Antonio Wiot había un hombre al que iba de niño de parte de mi madre para que arreglara la cocinilla que se había tupido o el fuelle no funcionaba. Deberían hacerle un monumento a todos aquellos que han inventado todos los electrodomésticos y la fregona, porque le han aliviado la vida a las mujeres de forma muy considerable.

  4. Luis Sánchez el 6 julio, 2012 - 7:53 dijo:

    Recuerdo que mi madre después de planchar abría la plancha, le ponía una pastilla de «sajumerio» (sahumerio) y la ponía en un rincón de la casa que al ratito estaba toda aromatizada que daba gusto, esto lo hacía normalmente por la tarde/noche y dormías como un bendito con aquel aroma.
    Muchas gracias por recordarnos aquellas cosas de antaño.

  5. Juan Cruz el 6 julio, 2012 - 11:53 dijo:

    Como decía mi madre yo fuí de los que nacieron a la luz de un «quinquel», muchas gracias a la persona que dirige esta pagina por hacernos recordar aquellos tiempos y de rebote a nuestras madres que a veces en estos tiempos que corren hasta nos olvidamos de ellas.
    Saludos y muchas gracias.

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