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       Barrio de San José - Las Palmas de G.C.

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Sabíamos que ………. El barrio de San José también tuvo «Tallistas»

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

 

El Barrio de «San José» y sus oficios

«Tallista»

 

El oficio de tallista a pesar de tener entidad propia, generalmente ha sido complementario al de carpintero o ebanista.

El objetivo fundamental de su labor, es la decoración de las superficies de muebles de madera, con la ayuda de gubias y formones, creando elementos decorativos en relieve.

La labor de la talla de madera en Canarias, ha evolucionado de tal forma, que han conseguido hacerse distintiva en una de sus técnicas, y nos referimos al denominado «Picadillo Canario». Este motivo decorativo se diferencia de la talla, por conseguirse una profundidad que favorece la decoración con dibujos de aristas vivas.

Una vez más, el problema de este sector artesanal es la escasa mano de obra porque no hay un relevo generacional que quiera incorporarse a la profesión porque conlleva años de formación y las salidas profesionales son limitadas.

Algunos tallistas del barrio de “San José”

  • Maestro Enrique “El Rubio de la Palma San Roque”, tenía el taller en la calle Clemente Jordán, trasera del antiguo Hospital Militar.
  • Maestro Pepe Roblizo y Maestro Félix Fernández eran socios, su taller estaba en la calle Escama y era conocido como el de los «peninsulares», pues ambos procedían de Sevilla.
  • Maestro Juan Delgado Santana, tenía en taller en le callejón de Pepito el Gordo frente a la carbonería y le hacía trabajos a “Muebles Eloy”.
  • Miguel Coruña Vega “Franky Fernández” (cantante melódico, afincado en el Pto. de la Cruz – Tenerife). Trabajaba con Maestro Félix Fernández.
  • Maestro Benito, trabajaba en la ebanistería de Maestro Juan León en San José, hoy dedicado a la carpintería de aluminio.
  • Salvador Perera, padre; Salvador Perera, hijo (escultor).
  • Paco Cruz (escultor).

El Taller y sus herramientas:

El taller puede estar ubicado en alguna habitación anexa a la vivienda familiar, o bien, en un local destinado para esa actividad, pero que ha de ser lo suficientemente grande como para albergar una mesa de trabajo y un lugar donde almacenar las herramientas y las materias primas.

Los tallistas necesitan para realizar su trabajo una serie de utensilios, que son muy variados y específicos.

En este amplio grupo de herramientas están: la gubia, la cual puede ser de diferentes formas y tamaños, el buril, el formón, la regla, el compás, la escuadra, que se utiliza para el trazado y el dibujo; el cepillo, para alisar las imperfecciones y la lija, con la que se le da el último retoque a la pieza.

El tallista de madera siempre tiene especial cuidado con el mantenimiento de sus herramientas, puesto que han de estar siempre en perfecto estado, porque de ello depende el resultado final de su trabajo. Un ejemplo de esto es que, el filo de la gubia siempre ha de estar bien afilada, para que así los cortes sean limpios.

La materia prima y el proceso de trabajo: 

La materia prima principal del tallista es la madera, y dependiendo de cual sea el producto a realizar, la madera puede ser de un tipo o de otro. Para la talla, las maderas nobles como el nogal, y para el picadillo canario, la tea y el cedro.

La cadena productiva la podemos sintetizar en los siguientes pasos:

  • Vaciado del taco.
  • Primer desbastado.
  • Trazado del motivo o dibujo en la superficie.
  • Realización de la talla en sí.
  • Cepillado.
  • Lijado.

Los dibujos o motivos frecuentemente se realizan en los bordes y en la superficie de la tabla, y los tipos más generalizados son: punta de diamante, rosetas, uña de gato, ondinas, triángulos y rombos.

Se utiliza la técnica del calco para plasmar los dibujos, que varían según las preferencias del cliente y las habilidades del artesano.

El trabajo de talla requiere mucha calma y precisión, además, el tallista debe canalizar la fuerza de la presión según el tipo de trabajo que esté realizando, para que el tallado sea más o menos profundo.

El producto de un tallista se refleja en los elementos decorativos que figuran en los muebles, cajas, cofres, arcones, pilas de agua y loceros.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Agosto 2012)

Fuente: FEDAC

 

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Comments

  1. Manuel Fernández el 24 agosto, 2012 - 9:15 dijo:

    Interesante artículo, aunque con algunos lapsus:
    Maestro Pedro Roblizo no se llamaba Pedro, sino José (Maestro Pepe) y fue socio de mi padre, Félix Fernández, ambos fallecidos).
    Su taller era conocido como el de los peninsulares, pues ambos procedían de Sevilla.
    Por otra parte Manuel Coruña Vega «Franky Fernández», no se llama Manuel,sino Miguel, y su nombre artístico es el de «franky» a secas, sin el Fernández, cofusión probablemente devenida por haber sido empleado de mi padre Félix Fernández.
    Recuerdo siendo yo niño, ver a Miguel tallando y siempre cantando, en el taller de la calle Escama.
    Saludos a todos.

  2. Manuel Fernández el 24 agosto, 2012 - 9:20 dijo:

    Miguel «Franky» hizo una gran carrera artística, con grandes galas en sudamérica. Actualmente vive, desde hace muchos años, en Tenerife.
    Recuerdo que, siendo niño, hubo un gran terremoto en Venezula, con cantidad de fallecidos, siendo el único canario que pereció con el sismo Carmelo Coruña, hermano mayor de Miguel Coruña.
    Saludos

  3. Sergio el 19 septiembre, 2013 - 22:14 dijo:

    Yo conoci a un buen tallista que se llamaba Jose Trujillo Santana,le decian Trujillo el loco, una gran persona y muy buena gente, muy amigo de sus amigos, tenia el taller en los bajos del bar Tadeo en la calle del Torrecine y despues lo tubo en el local de acción catolica subiendo por el callejón de maestro Juan León

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