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              BLOG DE NOTICIAS

Sabíamos que…… El crimen de la «Portadilla de San José» – (1931)

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

El crimen de la «Portadilla»

Un hombre apuñala a otro que muere a los pocos momentos – (1931)

(Texto integro, prensa de la época)

COMO PROLOGO.-

La crónica negra registró en la mañana de ayer un sangriento y doloroso suceso, que a la vez que vino a turbar la vida tranquila del populoso barrio de San José, llenó de indignación a sus vecinos por la forma en que se desarrollaron los hechos. Víctima y agresor son dos muchachos en la plenitud de la vida, emparentados entre sí y muy conocidos en aquel barrio y el muerto, especialmente, muy querido.

LA NOTICIA.-

En prensa ya nuestra edición anterior, llegó a nuestro conocimiento de que en la Portadilla de San José un hombre había dado a otro varias puñaladas por motivos fútiles, ocasionándole la muerte en el acto. Eran las siete escasamente, y ante la gravedad del hecho, nos dirigimos al sitio que se nos indicó.

HACIA EL HOSPITAL DE SAN MARTÍN.-

A este centro benéfico dirigimos nuestros pasos por habérsenos dicho también que el herido había sido trasladado al mismo, y al llegar a él pudimos observar que en las inmediaciones del edificio se había estacionado un público numeroso que, apasionado y de muy diversas maneras comentaba lo sucedido, resultando que el herido no se encontraba en este centro, como nos informaron, sino en la inmediata Casa de Socorro, donde había ingresado momentos antes.

EN LA CASA DE SOCORRO.-

Desgraciadamente, pudimos comprobar el hecho al llegar a la Casa de Socorro, en donde se nos facilitó entrada. Sobre la mesa de operaciones aparecía el cadáver de un hombre joven y junto a él el médico de guardia don Sebastián Petit y practicante a sus órdenes don Agustín Romero Montenegro. A nuestras preguntas contestaron aquellos de que la víctima había ingresado minutos antes, pero en tan gravísimo estado que falleció a los pocos momentos, sin que pudieran hacer absolutamente nada para salvarlo dada la gravedad de las heridas que presentaba, y por lo que el médico señor Petit se limitó a certificar su defunción a consecuencia de dos heridas punzantes y penetrantes en la región precordial y otra también penetran te en la región dorsal izquierda.

EL CADÁVER ES TRASLADADO AL HOSPITAL.-

Por orden del médico de guardia señor Petit el cadáver fue trasladado al inmediato hospital de San Martín, donde quedó depositado.

LA VICTIMA.-

La víctima de este doloroso suceso se llamaba (……….), de veintitrés años de edad, casado, de profesión panadero y domiciliado en el Puerto de la Luz, cerca de la Sociedad Porvenir de las Canteras. (……….), a juzgar por los informes que nos han sido facilitados por personas que le conocían y trataban, y que nos merecen entera confianza, era un muchacho trabajador, hijo de una familia pobre pero honrada, amante de los suyos y muy querido en el barrio de San José, donde vivió largos años. Hace aproximadamente uno contrajo matrimonio con (……….), de unos veinte años de edad y la que se encuentra en avanzado periodo de gestación.

EL AGRESOR.-

(……….), hermano de (……….), es un muchacho de diez y nueve años de edad, panadero de oficio y domiciliado con sus padres en la calle primera número 80, del Puerto de La Luz. Dotado de un carácter algo impulsivo, por esta causa gozaba de no muy buena fama en él populoso barrio de San José, él que visitaba diariamente con motivo de dedicarse en el mismo al reparto de pan a domicilio.

ANTECEDENTES.-

Como queda dicho, (……….) y (……….) contrajeron matrimonio hace aproximadamente un año, yendo a vivir a la casa de los padres de (……….). Con los ahorros de que disponía (……….) y algunas pesetas, al parecer, que le fueron facilitadas por la madre de Candelaria, la víctima instaló una panadería en las proximidades de la barriada de Guanarteme. O el negocio no marchaba bien, o como afirman algunos la madre política de (……….) intervenía en el mismo con gran perjuicio para los intereses, es lo cierto que a partir desde entonces vinieron suscitándose disgustos casi a diario que determinaron el que (……….) abandonara, cansado ya de soportar los improperios y amenazas de que era objeto constantemente, la casa de aquélla. Esto ocurrió hace varios días y consecuente a ello los hermanos de su mujer llamados (……….),(……….) y (……….) cuantas veces se encaraban con él solían insultarle e incluso amenazarle seriamente si no regresaba al domicilio conyugal. A tal extremo llevaron ésta que pudiéramos llamar persecución, que no hace mucho tiempo los tres hermanos se presentaron en la panadería «San Justo» sita en la calle Real de San Nicolás propiedad de don Manuel Rodríguez, en donde (……….) venía prestando sus servicios, con ánimo aquéllos de agredirle al parecer, cosa que no consiguieron porque (……….) les hizo cara, esgrimiendo un cuchillo, ante cuya actitud no vacilaron en deponer la suya. Desde que abandonó (……….) el domicilio solía dormir en la panadería y comer en casa de un hermano suyo llamado (……….). La víctima había invitado a (……….) repetidas veces a que abandonara el domicilio de su madre y se fuera a vivir con él, pero aquélla no le hacía caso. Que (……….) estaba enamorado de (……….) lo demuestra el hecho de que soltero aún dejó la casa de sus padres y marchó a la de ella en donde vivió hasta contraer matrimonio.

EL HECHO.-

A la hora indicada poco más o menos, (……….) se encontraba en la esquina de la calle Sor Jesús, inmediata a la Portadilla de San José, dedicado al reparto de pan entre aquellos vecinos, cuando por la calle principal y sobre una caballería avanzaba su cuñado (……….). Testigos presenciales del hecho, como son (……….), de quince años de edad, domiciliado en la calle C. H., del barrio de San Roque, número 12, y botones del bar Ponche Isla, propiedad de don (……….);(……….), casado, natural de San Mateo, domiciliado en el camino Real, número 40, del mismo barrio, y (……….), de diez y seis años, con domicilio en Pelota, 3, encargado del surtidor de gasolina de la Portadilla de San José, coincidieron al ser interrogado por nosotros que al enfrentarse víctima y agresor cruzaron entre ambos algunas palabras de las que sólo pudieron escuchar éstas: (……….), dirigiéndose a (……….), le preguntó: —¿Cuándo me vas a pagar los seis meses de trabajo que me debes? A lo que contestó (……….): Seis meses no, seis palos. C… Y a esto añadió (……….):

—Pues si yo soy un c…, tu hermana es una mala mujer—. Lo que bastó para que (……….) al mismo tiempo que se apeaba de la caballería, sacara del bolsillo una navaja, que al parecer llevaba abierta y dirigiéndose a su cuñado que había intentado correr, le alcanzara y le apuñalara. Herido ya, (……….) pidió auxilio al guardia número 36, (……….), que se encontraba de servicio en la esquina del Hospital, y como pudo anduvo unos pasos hacia la de López Botas, cayendo al suelo a consecuencia de las graves heridas que recibió. Otras personas que se dieron cuenta de lo ocurrido, y entre ellas un joven llamado (……….), acudieron presurosos a prestar auxilio a (……….), a quien recogieron del suelo y trasladaron rápidamente a la cercana Casa de Socorro, mientras el guardia con el sable desenvainado conminaba al agresor a que cerrara la navaja y se entregara, como así lo hizo sin oponer resistencia, trasladándolo acto seguido a la cárcel, en cuyo servicio le prestó ayuda el empleado de la misma don (……….), que casualmente se encontraba en el lugar del suceso. Cuando (……….) fue recogido le oyeron decir los que a él se acercaron con este propósito:

Me da fatiga   —Llévenme pronto al hospital—

OTROS DETALLES.-

(……….), cuñado de la víctima, hablando con nosotros nos manifestó que hará unos cuatro o cinco días se acercó a él (……….) lamentándose de lo que le venía ocurriendo, no ocultándole tampoco que sus otros cuñados le habían amenazado de muerte, por lo que le consultaba si debía o no presentarse en la Comisaría de Vigilancia para denunciarlo, aconsejándole él que no diera publicidad a las cosas que sucedían en el seno de la familia, pues ello sólo se prestaba a habladurías y comentarios no siempre justos, optando aquél ante sus palabras por desistir de denunciarlos y a resignarse y lamentarse una vez más de lo desgraciado que era.

EL ENTIERRO DE LA VICTIMA.-

El entierro del infeliz (……….) tuvo lugar a las doce del día de ayer, y desde el Hospital de San Martín hasta el cementerio en donde quedó en el depósito de cadáveres para que se le practicara la autopsia.

EL JUZGADO…

Minutos después de ocurrir el hecho se personó en la Casa de Socorro el juez de instrucción del distrito de Vegueta, don Dionisio Bombín, acompañado del escribiente señor Calvo, dando comienzo a las diligencias del caso.

A continuación se trasladó a la cárcel, tomando declaración al agresor.

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Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Agosto 2013)

Fuente: ULPGC – La Provincia (14-01-1931)

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