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Sabíamos que……… «La primera ermita de San José» – (1674)

«La historia de un barrio no es lo que ese barrio ha vivido,
sino lo qué ese barrio recuerda y cómo lo recuerda………….»

La primera ermita de San José
-1674-

En febrero de 1938 el entonces obispo de Canarias, Antonio Pildain, elevó a la categoría de parroquia (designando primer párroco al hijo de aquella zona Juan Brito García) la segunda iglesia del barrio de San José, construida en 1786 con proyecto del canónigo arquitecto Diego Nicolás Eduardo, que había sustituido la primitiva y pequeña ermita-oratorio casi en ruinas levantada en la segunda mitad del siglo XVIII por Diego Ponce de León (hijo de Bartolomé Ponce y de Francisca Calderín Tello, regidor perpetuo de Gran Canaria, como su padre), durante su matrimonio con Magdalena Ángel de Alarcón y León «en un cercado donde llaman la Vegueta de Santo Domingo junto a la hacienda de La Longuera, a la parte de arriba del lomo y camino que va a la ciudad de Telde junto a las tenerías». sinónimo éste de curtiduría, sitio o taller donde se curten y trabajan las pieles, paraje aquel todavía hoy conocido así en aquella zona, en las inmediaciones del cementerio de Vegueta.

El fundador de la primitiva ermita el 8 de mayo de 1774 ante el escribano Melchor Gumiel de Narváez declara, en un memorial enviado al obispo García Jíménez, que «por cuanto la devoción del Señor San José es de todos en general querida y amada en sus corazones que los mueve he procurado en vida fundarle una ermita, casa de oración, de su devoción para que en ella el Santo sea venerado y los fieles le ofrezcan sus oraciones para consuelo de sus almas». Declara que la Levantó a partir de 1772 «de mi propio caudal y espensas, sin que para ello haya intervenido persona sino la mía, la cual (la ermita) está fuera de la Ciudad en los cercados de la Vegueta de Santo Domingo», declarando igualmente en el citado testimonio de fundación que perpetuamente la pone a disposición del obispo Bartolomé García Jiménez con el deseo de que «cada domingo se diga misa para utilidad de los vecinos pobres del lugar que por sus ocupaciones y falta de ropa y vestimenta quedaban sin ella». Entre las disposiciones, y con cargo a sus propiedades, señala como dotación una limosna cada año para «que mis herederos y sucesores en el Patronato de dicha ermita destinen para sus reparos cuatrocientos reales sobre mi persona y bienes especialmente sobre una fanegada de tierra y agua en La Longuera, así como doscientos reales para la dote de una doncella honesta, honrada, virtuosa y recogida que sea huérfana de padre y madre la que ha de casarse cada año en la víspera del Señor San José». Unos 20 años después de su primitiva construcción la pequeña iglesia hubo de recibir una primera reparación.

La ermita, a falta de cualquier testimonio gráfico de la época, la suponemos como las construidas en aquellos tiempos, sencilla, a dos aguas y con capacidad suficiente aunque no muy holgada para el cobijo de los vecinos de la zona, y que bajo la advocación del padre de Jesús, señala, «está adornada con el cuadro de dicho Santo capaz que coge el frontispicio del altar mayor y otros cuadros de diferentes advocaciones». El lienzo aquí aludido es el mismo que en la actualidad preside el altar principal de dicha iglesia y cuya reproducción se ofrece en estas notas, con las firmas de los fundadores. Explica en su memorial de aquel 1674 que «dicha ermita está acabada y perfeccionada, y la latitud y longitud que tiene y sus adornos lo están con toda decencia». Declara igualmente que dejó una lámpara de plata de aceite para si algunos devotos quisieren encenderla.

Diego Ponce falleció sin descendencia y nombró heredera universal a su esposa, en la que recayó el Patronato a partir de la cual fueron sucediéndola otros familiares hasta su extinción, que tenían la obligación de cuidar la ermita y celebrar la fiesta, «aunque vivan en Tenerife», matiza Magdalena de Alarcón.

Esta es, en síntesis, la historia de aquella primitiva ermita levantada en San José que el próximo 19 de Marzo celebra sus fiestas patronales.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Febrero 2013)

Fuente: Emilio Ramírez Suárez

 

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Comments

  1. mafersa el 8 febrero, 2013 - 19:11 dijo:

    Muy interesante e instructivo.
    Ya sabemos más acerca de los orígenes de nuestra Parroquia.
    Lo que me gustaría saber es si realmente se casó alguna doncella honesta, honrada, virtuosa, recogida, huérfana de padre y madre en la víspera de San José, si recibió los doscientos reales de la dote, así como y por qué se extinguió el mecenazgo.
    Saludos y gracias por el artículo

  2. benjamin el 23 febrero, 2013 - 0:23 dijo:

    Es una pena el no haber podido llevar adelante el Programa que teníamos preparado para esta conmemoración y que hubiera dado más esplendor a la misma. Por cuánto nada tenía que ver el 75 Aniversario para con el día principal de nuestro Santo Patrono el día de San Jose pues la misma se diferencia en muy mucho la una con la Otra ya que era una conmemoración que no es Anual si no cada veinte y cinco Años y ahí estaba la Grandeza de separar una Fiesta de otra y que las dos podían haberse llevado a cabo para el engrandecimiento de nuestro Barrio y su difusión.-
    Pero que se le va hacer Doctores tiene la Iglesia y según ellos y la Junta Parroquial creyeron el Unir las dos conmemoraciones y dejar fuera nuestra proposición

    saludos

    Benjamin Sosa

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