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Sabíamos que la Vela Latina ……

 

Los botes de Vela Latina no son autóctonos de Canarias

Por el contrario, existen multitud de embarcaciones de Vela Latina en toda la costa del Mediterráneo. Algunas fuentes apuntan a que es en el «Río Nilo» donde se fabrican las primeras embarcaciones de Vela Latina, y que desde allí los marineros y comerciantes se encargaron de difundir su uso por todo el Mediterráneo.

En el mundo occidental la Vela Latina comenzó a tomar protagonismo cuando aparecieron las necesidades de un buen rendimiento de la navegación a vela. En la navegación antigua del Mediterráneo no se utilizaban velas por el simple hecho de que era más facil remar y no existía la necesidad de navegar a vela. Sin embargo, la navegación empezó a ajustarse con las posibilidades y las necesidades económicas de la época, era muy caro mantener una tripulación de esclavos que remasen. Es la vela, el medio de propulsión sustituto de los remos. Sin embargo la vela ya existía desde hacía siglos, al menos desde el III Milenio a. c. Es a partir del Siglo X cuando empiezan a ser comunes las representaciones de aparejos latinos en el Mediterráneo e incluso algunas fuentes documentan sus incursiones en el Océano Índico y el Océano Atlántico.

La Vela Latina fue protagonista en las expansiones de los siglos XIV, XV y XVI. Al ser Canarias uno de los primeros capítulos de esta colonización es lógico pensar que de ahí sea el origen de la tradición en Canarias. 

Pero es bastante anterior , la primera referencia que habla de Vela Latina en Canarias. Es posible que en el S. XIV ya existiera en Lanzarote un pequeño puesto comercial genovés y poco después empezaran las primeras incursiones en Canarias con pretensiones evangelizadoras. Esto es confirmado principalmente por las notas de la expedición de Jaume Ferrer en 1357. La mayoría de las representaciones de barcos arribando a Canarias en aquella época son de Vela Latina. La Embarcación Vela Latina era en la época la mejor para llegar hasta Canarias en comparación con las embarcaciones de vela cuadrada; se necesitaba una embarcación capaz de remontar desde África hasta Europa y la mejor en aquellos tiempos era la de Vela Latina, que costeaba en ceñida la costa Africana para llegar a Canarias.

Durante el Siglo XVI se mantuvo la tradición, pero a mediados del Siglo XVII las velas latinas se veían cada vez más sustituidas por otros tipos de velas (foques, escandalosas, cangrejas, ajustadas con picos y botavaras…) Esto significó el retiro de las Velas Latinas a finales de siglo, quedando excluidas a pequeñas embarcaciones que navegan los litorales, de servicios, pesca o pequeño cabotaje. La razón es que la Vela Latina era muy útil en estas embarcaciones porque no necesitan jarcia firme para navegar y resulta mucho más fácil arbolar y desarbolar la embarcación cuando la faena lo exige.

 En la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, el muelle de San Telmo no tenía las infraestructuras suficientes como para atracar y trasbordar pasajeros por eso en 1902 se construye un dique de 1 Km. de largo, y es durante esa época cuando se produce el punto de inflexión en el comercio de la capital, ya que existe la actividad del «cambullón» (del inglés «come buy on», lo que decían los marinos a los cambulloneros para que subieran al barco) y la figura del «cambullonero», que era la persona que se dedicaba a realizar pequeñas transacciones comerciales principalmente, por medio del «trueque», entre los barcos atracados en el muelle y los pequeños comercios situados en tierra.

«Desde El próximo domingo, de 4 a 6 de la tarde, y lo mismo en los sucesivos días festivos, estarán dispuestos los botes del turno para paseos marítimos a la vela o al remo, en el puerto, pudiendo embarcarse por un módico precio cuantas personas tengan afición a este deporte de esparcimiento».

Dicha publicación en un periódico local, es de la primera referencia que se hace al «deporte» aunque no se diga nada de vela latina e incluso se dice que los paseos serán algunos a remo.

«La primera regata organizada fue probablemente el 24 de julio de 1904 con motivo de las fiestas patronales del barrio de San Cristóbal. La prensa anunciaba regata de botes de vela desde la puntilla hasta el Puerto de la Luz con regreso al Castillo de San Cristóbal»

Durante la guerra civil se interrumpieron las regatas salvo alguna esporádica. Finalmente fueron terminantemente prohibidas tras aparecer unos ahogados de forma sospechosa: «En días de Guerra pegamos Minerva y Porteño. Íbamos en popa cuando vimos a la gente «sublevada». Derecho a nosotros había un saco flotando… Era un «gran bulto» que tenía un perro blanco y negro atado a la boca del saco. Dentro había un hombre. No lo tocamos. Llamamos a la «falúa del turno» (encargada de transportar pasaje, desde barcos surtos en la bahía, a tierra firme). La falúa sacó al muerto. A partir de entonces ya no hubo más regatas»

A Partir de 1962 el campeonato de Vela Latina aglutina una afición inesperada, este es el mismo año en el que la sociedad de la Vela pasa a llamarse Club de Vela Latina Canaria.

No se puede decir que la vela latina tenga su origen en ningún tipo de actividad aborigen ni deportiva ni pesquera ni de cualquier otro tipo. Esto no quiere decir que, como de costumbre se piensa, los aborígenes canarios vivieran de espaldas al mar. *Abreu Galindo, Fray Juan. «»…También hacíanse en esta tierra barcos del árbol de Drago, que cavaban entero. Poníanle ‘sajorra’ y navegaban con remos, y velas de palma, alrededor de la costa de las islas».»

Probablemente los aborígenes canarios no navegaran entre islas. La arqueología no ha encontrado aun nada que indique que pudiesen ir de unas islas a otras, hecho que da pie a la duda de saber si se conocieron los habitantes de las diferentes islas no. En cualquiera de los casos, los aborígenes canarios no están ni pueden estar relacionados con la Vela Latina Canaria.

Es en la isla de Gran Canaria donde mayor devoción se muestra por la Vela Latina Canaria, la asistencia de aficionados a las regatas de botes es muy significativa. Suelen acudir a las pegas entre 3000 y 10000 personas, dependiendo de la importancia de la prueba. Además, es importante manifestar que implica una afición de barrios, que se identifican históricamente con los colores de los botes. En los días que se compite, la avenida marítima de Las Palmas de Gran Canaria, se llena de aficionados que observan el avance de sus botes con prismáticos, en muchas ocasiones ocupando el carril derecho dela Avenida Marítima desde donde se sigue la evolución de los mismos. Estos últimos años el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria colabora, autoriza y regula el aparcamiento de los vehículos durante la hora que dura la regata.

Artículo:  Carmelo Ramírez Pérez   –   Octubre – 2011

 

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