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Sabíamos que….. Las Cartillas de Racionamiento y el Extraperlo (1939 – 1952)

 

Las Cartillas de «Racionamiento»

y el «Extraperlo» (1939-1952)

 

El periodo posterior a la Guerra Civil Española estuvo marcado por la escasez. Una orden Ministerial de 14 de mayo de 1939, estableció el régimen de racionamiento en España para los productos básicos alimenticios y de primera necesidad. El racionamiento no alcanzaba a cubrir las necesidades alimenticias básicas de la población, por lo que vivieron años de hambre y miseria. Se establecieron dos cartillas de racionamiento, una para la carne y otra para el resto de productos alimenticios.

A España no le quedaba otra que ponerse a la tarea de sobrevivir. Tener un huerto, un monte cercano o el mar a la vista fue un privilegio en comparación con quien sufrió el hambre en las ciudades, sobre todo a partir de 1941. Con los productos de primera necesidad racionados en dosis controladas por la Comisaría General de Abastecimientos (en cantidades que no alcanzaban para evitar la desnutrición) y una catastrófica política agraria, lo que más rápido arraigó en suelo español fue el mercado negro.

Al inicio de la guerra civil española, ante la escasez de subsistencias , surgió un mercado negro, que se agravó al finalizar la contienda, por la aparición de una descomunal hambruna, en la que los ciudadanos, se veían privado del sustento mas necesario, para llevar la vida de nuestras familias adelante, ante los momentos mas difíciles de nuestra existencia.

Los productos de estraperlo se podían intercambiar o comprar. En un país donde aparentemente no había de nada, con provincias como Jaén, que en 1942 alcanzó una tasa de mortalidad infantil del 35% por la desnutrición y la ingesta de peladuras de patata u otros residuos, si se tenía dinero, se podía conseguir casi de todo.

Las autoridades establecieron las «Cartillas de Abastecimiento», en la que semanalmente se retiraban de los comercios el cupo de artículos de primera necesidad, asignado a cada familia.

La dictadura acabó con los ahorros de media España, al retirar de la circulación 13.251millones de pesetas republicanas y anular 10.356 millones más en dinero bancario.

Un kilo de azúcar costaba 1,90 pesetas a precio de tasa. En el mercado negro, costaba 20. El aceite para el racionamiento se pagaba a 3,75 el litro y a 30 de estraperlo. Una ley de 1941 que amenazaba con la pena de muerte a los especuladores no sirvió más que para provocar el suicidio de un hombre de Zaragoza que, por miedo, se arrojó al Ebro.

En los pueblos, muchos se dedicaban a la molienda clandestina de los cereales, para hacerse de harinas, que vendían a precios desorbitados.

Doña Juana, militante comunista a quien suprimieron la cartilla de racionamiento cinco años antes, ya que fue detenida y permaneció en la cárcel durante tres lustros contaba con: 200 gramos de azúcar por familia, medio kilo de arroz, un cuartillo de aceite, dos kilos de patatas… Y así cada quince días o un mes. Éramos ocho en casa: cinco hermanos, los padres y una tía. Casi todo mujeres, por cierto. En las calles se ofrecía sobre todo pan y tabaco. Era igual que los negros que venden hoy discos. Había hornos de pan ilegales.

En cada portería, en cada esquina, una mujer mayor vendía con una bolsa exponiéndose a 15 días de cárcel “las tristemente célebres quincenas”. Los hombres fumaban guarrerías, así, cuando iban a trabajar a las cinco de la mañana, ya había mujeres vendiéndoles tabaco. Las falsas embarazadas erán legión: en su vientre ocultaban aceite «carísimo», harina, judías, carbón, etc.

El término «Estraperlo» o «Straperlo» es usado en España para referirse al comercio ilegal de bienes sometidos a algún tipo de impuesto o tasa por el Estado. Por extensión, es una actividad irregular o intriga de algún tipo, y se usa como sinónimo de mercado negro. A quien practica el estraperlo se le llama estraperlista.

El origen de este acrónimo está en un escándalo político ocurrido durante la Segunda República Española, producido como consecuencia de la introducción de un juego de ruleta eléctrica de marca «Straperlo», nombre derivado de Strauss, Perel y Lowann, apellidos holandeses de quienes promovieron el negocio, y que habrían aportado al acrónimo letras en cantidad proporcional a la participación en la empresa.

El racionamiento perduró oficialmente hasta mayo de 1952, fecha en que desapareció para los productos alimenticios.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Noviembre 2012)

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Comments

  1. benjamin el 16 noviembre, 2012 - 14:20 dijo:

    Buen reportaje el traer a nuestra memoria pasajes de los Tiempos en que el hambre estaba a la orden del día en la calle y en las casas, donde apenas habia algo para poder llevar a la boca. Espero que esto no suceda hoy en día, por que aún que fue poco alguna que otra Cola me tocó `por aquella época hoy sabemos con nombre y apellidos quienes son los culpables, aún que creo que somos todos por que a veces nos hechamos a la boca lo que no podemos digerir y luego viene las lamentaciones y la forma de pagar algo que no debíamos haber comprado, por lo que creo que la culpa las tenemos todos, unos más que otros,como los Bancos o el propio Gobierno que no ha sabido o no ha querido hacer una Legislación adecuada, para que no se cayera en lo que desgraciadamente estamos viviendo.-

  2. Miguel el 1 abril, 2014 - 3:31 dijo:

    Amigos, muy bueno el artículo. Tengo 78 años y me tocó vivir esos tiempos, que no eran nada divertidos. El pan, en especial, estaba racionado, una pequeña hogaza por persona. Un pan malísimo con harinas de trigo, maiz, centeno y quien sabe que otra cosa. Al rato de comprarlo caliente en la panadería estaba mas duro y tieso que las patas de un muerto. Solíamos comprar algo de café, de estraperlo, una mezcla de cebada y poco café, una onza (28 gramos) a la vez. Ahora vivo en Venezuela y el gobierno va a implantar la «Tarjeta de Abastecimiento». Malos recuerdos me trae. Y pensar que este país es riquísimo en petróleo, bauxita (base del aluminio), hierro casi puro, oro, diamantes y una tierra buena para el cultivo. ¡Que desgracia nos toca a los emigrantes, que a la vejez regresemos al racionamiento! Todo esto gracias a un gobierno «socialista» que ha dilapidado una fortuna como nunca jamás hubieran soñado. Un billón (millón de millones) de dólares y ahora no hay ni papel higiénico!

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