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Sabíamos que …. Los mayores inventos españoles de la Historia

Los mayores inventos españoles de la Historia

En España, históricamente, hay algo de lo que no podemos presumir en comparación al resto de países de nuestro entorno: inventos e inventores. Pasamos por ser imaginativos, audaces y grandes improvisadores, pero sin embargo no hemos aportado al mundo creaciones por las que se nos reconozca en el extranjero.

El caso es que cuando uno se pone a buscar aparecen cosas curiosas. Por ejemplo, el saber popular nos atribuye cierta capacidad para crear artículos que incorporen un palo. Este es el caso del futbolín (hileras de jugadores atravesadas por un eje – o “palo”), la fregona y el chupachups.

Escafandra de vuelo:

El ingeniero militar Emilio Herrera Linares destacado como aviador y científico, inventó en el año 1935 la “Escafandra de vuelo“, popular y vulgarmente conocida como “traje de astronauta“. Su pertenencia al ejército republicano, como a tantos otros, le valió el exilio y la falta de reconocimiento desde España. El primer diseño del traje espacial, contaba con micrófono, sistema de respiración antivapor, termómetros, barómetros y varias herramientas para medir y recoger muestras.

Futbolín:

Ciertamente hay que dejar claro que el futbolín patrio es el que exhibe a jugadores hechos de metal y con dos piernas. Este invento en particular se lo debemos al gallego Alejandro Finisterre quien lo patentó en 1937. El otro futbolín, el de jugadores “bolo” de una sola pierna, se inventó en centroeuropa a finales del siglo XIX. Curiosamente, este otro futbolín es el más popular en Madrid y aledaños, mientras que la creación del gallego es el más popular en las costas del país.

Fregona:

Manuel Jalón Corominas ingeniero aeronáutico riojano observó en una base norteamericana como se fregaba el suelo con bayetas cuadradas, mientras que dos rodillos sobre el cubo hacían las veces de escurridor. En 1956 usó un palo de escoba para unirlo a una bayeta a tiras de algodón. Había nacido la fregona, que inicialmente incorporaba también un escurridor por rodillos. Años más tarde Jalón mejoró el invento incorporándole un escurridor en forma de colador (pieza de plástico con agujeros) que le dio a la fregona su aspecto actual. La fregona, patentada por este ingeniero y Oficial del Ejército del Aire, puso a la mujer de pie más rápido que cualquier ideología feminista.

Chupa Chups:

Otro de los inventos con palo. El caramelo “Chups” fue ideado por el industrial catalán Enric Bernat Fontlladosa. Entre 1956 y 1957 tuvo la idea de hacer un caramelo que se pudiera agarrar con un palo (por entonces de madera). La inspiración le vino de dos hechos: los mayores consumidores de caramelos eran los niños y estos acostumbran a sacarse el dulce de la boca con la mano dejándolo todo “pringoso”. Nacía así un producto anunciado con el lema “Chupa Chups” que finalmente la gente asumió como el nombre del dulce. Uno de sus grandes aciertos comerciales fue vender el producto a un precio relativamente alto para que el público lo asociara con la calidad.

Submarino:

Inventado por el científico y militar español Isaac Peral y Caballero, realmente no se trató del primer buque submarino que el mundo haya visto, sino que la principal novedad introducida por Isaac Peral en su torpedero submarino de 1885 era que se propulsaba por energía eléctrica (usaba baterías). Su casco era de acero, podía sumergirse hasta 30 metros y contaba con aperturas en la proa para el lanzamiento de sus torpedos, característica que no volvería a verse hasta los años de la Primera Guerra Mundial.

Se botó el 8 de septiembre de 1888, y tenía una autonomía de 66 horas y un radio de acción de 284 millas náuticas. Finalmente el prototipo se desechó porque en maniobras diurnas era fácilmente detectable. El aparato estuvo a punto de desguazarse, pero finalmente se recuperó y ahora se exhibe en Cartagena con todos los honores.

Autogiro:

Predecesor del actual helicóptero inventado por el ingeniero Juan de la Cierva. En 1920, apenas 17 años después del primer vuelo de los hermanos Wright, este joven nacido en Murcia construyó su primer autogiro, el Cierva C.1 (que no logró volar) utilizando fuselaje, ruedas y estabilizador vertical de un monoplano francés. La innovación consistía en fijar las alas a un rotor en vez de contar con alas fijas como hacían los aviones. Su primer aparato capaz de alzar el vuelo fue el C.4 y lo logró en 1923. Lamentablemente murió muy joven en un accidente de aviación (pero no en su autogiro sino en un avión Douglas DC-2), privando a España de una de sus mentes más creativas.

Cóctel Molotov:

Parece que en España somos especialistas en poner nombres rusos a nuestras creaciones. ¡Que se lo digan a la ensaladilla! Esta bomba, de bajo perfil, comenzó a ser usada por el bando republicano en la Guerra Civil Española. Recibe su nombre en honor a Viacheslav Mólotov, comisario político soviético para asuntos exteriores en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Durante los ataques soviéticos a Finlandia de 1939, Molotov afirmaba por radio que en realidad “enviaban alimentos” a los finlandeses, razón por la que sarcásticamente estos llamaban a las bombas “comida molotov“. Obviamente si les ofrecían “comida”, ellos respondían poniendo el “cóctel”. Los finlandeses perfeccionaron este arma barata española, y fueron ellos – como vemos – quienes le dieron el nombre por el que se le conoce en el mundo.

Radio:

Uno de los datos más escasamente conocidos por la sociedad española es el caso del ingeniero y militar Julio Cervera, quien inventó la radio 11 años antes que Marconi. De hecho, en mayo y junio del año 1899 Cervera – con la aprobación de la armada española – visitó las instalaciones radiotelegráficas que Marconi dirigía en el Canal de la Mancha y trabajó en su propio sistema. Según el profesor Ángel Faus, Cervera inventó la radio en 1902 y la patentó en varios países. Marconi en aquellos tiempos trabajaba en el telégrafo sin hilos y no produjo radios hasta 1913. Cervera murió en 1929 sin ver su talento reconocido, pero afortunadamente la historia ha terminado por poner a este pionero en el lugar que merece.

Telekino:

Leonardo Torres Quevedo fue ingeniero de Caminos, matemático e inventor español de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1903 presentó el “Telekino” en la Academia de Ciencias de París, acompañado de una memoria y haciendo una demostración experimental. En ese mismo año obtuvo la patente en Francia, España, Gran Bretaña y Estados Unidos.

El “Telekino” consistía en un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas mediante ondas hertzianas; constituyó el primer aparato de radio-dirección del mundo, y fue un pionero en el campo del mando a distancia. En 1906, en presencia del Rey y ante una gran multitud, demostró con éxito el invento en el puerto de Bilbao al guiar un bote desde la orilla; más tarde intentaría aplicar el “Telekino” a proyectiles y torpedos, pero tuvo que abandonar el proyecto por falta de financiación.

Laringoscopio:

 

Este aparato para observar la laringe se lo debemos a un señor llamado Manuel Vicente Patricio Rodríguez Sitches nacido en Extremadura, que además de inventor era un gran conocido cantante de ópera. Seguro que en su invención se comprueba la relación entre ambas actividades. Para su creación, el bueno de Manuel estudió muy a fondo la anatomía de la laringe usándose a si mismo como modelo con la ayuda de un espejo de dentista. En sus estudios, (cantaba mientras se observaba la laringe) se centró especialmente en la estructura de las fibras musculares. Tuvo una larga vida (superó el siglo) y a pesar de no ser médico recibió honores en Europa por labores que nada tenían que ver con el canto. .

 

Calculadora digital:

 

Leonardo Torres Quevedo fue ingeniero de Caminos, matemático e inventor español de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1920 construyó el Aritmómetro Electro- mecánico, la primera calculadora digital del mundo y que construyó utilizando relés demostrando su velocidad en el cálculo y la posibi- lidad de introducirlos en circuitos lógicos. El sistema consistía en una máquina calculadora conectada a una máquina de escribir en la que se tecleaban los números y las operaciones en el orden que debían ser ejecutadas. Tras esto, se realizaban los cálculos y, al finalizar, la máquina de escribir los escribía en un papel. Esta máquina calculadora, o máquina analítica que fue como la llamaba Torres Quevedo, disponía de los subsistemas habituales que componen un computador como los de hoy en día: una unidad aritmética-lógica, una unidad de controla, una memoria, un dispositivo de entrada y uno de salida (que en este caso coincidían en la máquina de escribir).

Jeringuilla:

 

Manuel Jalón Corominas ingeniero aeronáutico riojano fue el inventor de la “jeringuilla desechable” y equipos de inyección y percusión venosa, etc., inventos que disminuyeron radicalmente el numero de infecciones hospitalarias y popularizaron la vacunación de bajo coste en todo el planeta y en especial en el tercer mundo. Puede considerarse el español que más vidas ha salvado y que mejor calidad de vida a proporcionado.

Entre 1975 y 1979, por su iniciativa y bajo su dirección, se levantó en Fraga (Huesca) la fabrica Fabersanitas, de jeringuillas y agujas de un solo uso, que desde el primer momento y hasta el día de hoy, es líder internacional en tecnología, productividad y calidad del producto. También es ahora la mayor del mundo con una producción de más de cuatro millones diarios de jeringuillas y agujas.

Del mismo modelo de jeringuillas, diseñado por Manuel Jalón y su equipo se llevan fabricadas más de veinte mil millones de unidades en el mundo. Bajo su dirección, su equipo ha construido fabricas de agujas y jeringuillas de un solo uso en ocho países: Rusia, Irak, Irán, China, India, Turquía, Uzbekistán y Tailandia.

Cigarrillo:

Se cuenta que un mendigo de Sevilla en el siglo XVI a modo de los indígenas se le ocurrió envolver el tabaco picado envuelto de papel de arroz de las colillas de los puros que tiraban, llamándose así «papelinas».

El término “cigarrillo” se usó por primera vez en algún momento indeterminado del siglo XVIII: los mendigos en Sevilla recogían del suelo las colillas que tiraban los «señoritos», y enrollaban el tabaco remanente en papel para fumarlo.

Tren “Talgo”:

Su nombre proviene de las siglas de Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol, en atención a su diseñador Alejandro Goicoechea y al financiero que apoyó sus investigaciones y la fabricación de los primeros trenes construidos con ese sistema José Luis Oriol Urigüen.

Fue el 21 de agosto de 1941, cuando el ingeniero Español Alejandro Goicoechea llevaba a cabo con éxito la prueba de una solución singular para el guiado de los ejes de los vehículos ferroviarios.

Esta estructura rodante diseñada por Goicoechea alcanzó los 75 km/h entre Leganés y Villaverde. Poco tiempo después, el 28 de octubre de 1942, se constituía Patentes Talgo S.A.

Funicular:

Leonardo Torres Quevedo fue inge- niero de Caminos, matemático e inventor español de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1887, construyó en su casa (Molledo) el primer transbordador, al que llamó “transbordador de Portolín”, para salvar un desnivel de unos 40 metros: 200 metros de longitud y tracción animal, una pareja de vacas, y una silla a modo de barquilla. Este experimento fue la base para la solicitud de su primera patente, que solicitaría ese mismo año, el 17 de septiembre: un funicular aéreo de múltiples cables, con el que lograba un coeficiente de seguridad apto para el transporte de personas y no solo de cosas.

Pero es sin duda el Spanish Aerocar en las cataratas del Niágara, en Canadá el que le ha dado la mayor fama en esta área de actividad. El transbordador de 580 metros de longitud es un funicular aéreo que une dos puntos diferentes de la orilla canadiense del río Niágara y discurre sobre un remanso conocido como El Remolino (The Whirpool), se construyó entre 1914 y 1916 siendo un proyecto español de principio a final. Se inauguró en pruebas el 15 de febrero de 1916 y se inauguró oficialmente el 8 de agosto de 1916, abriéndose al público al día siguiente; el transbordador, con pequeñas modificaciones, sigue en activo hoy día, con ningún accidente digno de mención, constituyendo un atractivo turístico y cinematográfico de gran popularidad.

Grapadora:

En 1920 se fundó en Éibar (Guipúzcoa) la sociedad “El Casco”, cuya actividad inicial se centró en la producción de revólveres de gran calidad, destinados principalmente su venta a la exportación. A partir de 1929, la crisis económica mundial obligó a “El Casco” a reconvertirse, lo que hizo que a principios de los años treinta, sus socios fundadores (Juan Solozábal y Juan Olive) decidieran comenzar a fabricar artículos de papelería de alta robustez y calidad. En el año 1934 lanzan al mercado la primera grapadora, que había sido diseñada por ellos mismos. Este primer modelo de grapadora, el M5, sigue vendiéndose en la actualidad en todo el mundo con un diseño prácticamente inalterado junto a otros modelos más modernos de la prestigiosa marca española. En la actualidad la empresa “El Casco” fabrica la gama de artículos clásicos de escritorio más completa del mundo, y exporta sus reputados artículos a más de 26 países.

Navaja:

La navaja surge a finales del siglo XVI en España tras la prohibición promulgada por Carlos V de llevar armas de hoja larga (sobre todo espadas) a gente ajena a la nobleza. La navaja permitía ocultar la hoja, además de ser pequeña, manejable y mucho más barata que una espada. Desde España se exportó hasta el resto de Europa con mucha rapidez, ya que fue un arma muy popular. Una navaja es un cuchillo cuya hoja pivota sobre un eje que la une al mango o cabo, para que el filo quede guardado entre dos cachas o una hendidura hecha a propósito.

También existen navajas cuya hoja se desliza longitudinalmente, dentro y fuera del mango.

Afilalápices:

Ignacio Urresti, era un de los trabajadores de la Empresa “El Casco”, (empresa que inicialmente era una fábrica de armas), y que para adaptarse a los cambios de la nueva industria en 1945 diseñó el “afilalápices”, que era una pieza sólida y excepcional, a manivela, con un peso de 1,29 Kilos, que fue copiada luego en todo el mundo.

Fue tal la acogida que en poco tiempo no solo había “afilalápices” en las aulas de los escolares, sino en todas las oficinas, escritorios e instituciones se solicitaban el famoso “afilalápices” de sobremesa, fabricándose mas tarde a un tamaño mas reducido y de menor peso, pero con la forma del inicial, terminando con un “afilalápices” en cada mesa.

Computador Cuántico:

Terminamos hablando de una máquina que aún no existe, pero que lo revolucionará todo. Se trata del computador cuántico, uno de cuyos padres es un catalán formado en Madrid llamado Ignacio Cirac. Desde el 2001, Cirac dirige la División Teórica del Instituto Max-Planck para la Óptica Cuántica. Su investigación se centra en la teoría cuántica de la información. Ha desarrollado un sistema de computación basado en mecánica cuántica que se espera permitirá diseñar algoritmos informáticos mucho más rápidos en el futuro.

Cabe esperar que gracias a su labor, en el futuro las comunicaciones sean mucho más eficientes y seguras. De momento, ya ha logrado efectuar cálculos imposibles con los sistemas actuales de procesamiento y transmisión de la información.

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – Diciembre – 2011

 

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Comments

  1. Antonio García Gómez el 1 julio, 2012 - 11:55 dijo:

    Muy bonita y muy instructiva toda la presentación.
    Os felicito y os animo a presentarnos muchas cosas así.
    ¡Adelante!

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